Un corporativo importador de maderas y materiales de embalaje operaba su importación desde Brasil por el puerto de Veracruz. Los costos portuarios se acumulaban embarque a embarque, y los tiempos de despacho no bajaban aunque ajustaran sus volúmenes.
El problema no estaba en el proveedor ni en el producto. Estaba en el puerto.
El diagnóstico
Diego Hernández y Annel Chagoya de 2DL revisaron la ruta completa. Veracruz presenta dos fricciones difíciles de resolver en ese corredor de carga brasileña: saturación en las terminales y un tramo carretero hasta Querétaro menos eficiente que las alternativas.
Altamira resolvía los dos problemas. Las terminales ATP e IPM tienen mejor administración logística y menos congestión para esa mercancía. Y el corredor carretero Altamira-Querétaro tiene mejor infraestructura y tiempos más cortos que el corredor Veracruz-Querétaro.
La primera prueba
Los primeros 8 contenedores operaron con despacho en 4 días, dentro de los 7 que otorga la autoridad. Un día de tránsito carretero después, la mercancía llegó a destino. Cinco días en total, de puerta a puerta.
La operación se convirtió en proceso estándar.
Resultado
- 35% de reducción en costos portuarios (proceso sostenido)
- 55% menos tiempo de despacho (proceso sostenido)
- +40% en volumen de importación, con la misma estructura operativa
El cliente no cambió su proveedor en Brasil ni su producto. Cambió la ruta y quién la opera. Ese ajuste fue lo que movió los tres resultados.
¿Tu operación tiene un cuello de botella en el puerto que usas hoy?
Revisamos tu ruta actual y te decimos si hay una alternativa que reduzca costo y tiempo de despacho.
Hablemos